DESCRIPCIÓN

Es este uno de los barrancos más conocidos de Galicia. Su retorno hasta no hace mucho era exigente, algo hoy solventado gracias a una ruta de senderismo. Es imprescindible para obtener el carnet de barranquista gallego.
Se accede a él en un cauce de poca entidad que se va ampliando poco a poco. Allí, varios molinos junto a un bosque de castaños, hablan de la vida de este lugar hasta no hace tantas décadas.
Al pie de un puente de madera aparece un R15 que se puede evitar por la izquierda; se continúa por el río, superando pequeños resaltes, hasta un R25 con posibilidad de tobogán en los últimos metros. Una poza separa de un sencillo R12 adornado por el techo de una pequeña oquedad; a continuación se hace un tobogán de 4 m y se accede a una repisa, donde el río gira a la izquierda. En ese punto un árbol curvado muy fácil de detectar sirve de anclaje para un R16 interrumpido por una marmita colgada. Quedan entonces dos rápeles para terminar esta primera parte del recorrido. Conviene prestar atención a la aproximación del segundo rápel (R13) ya que en mojado es expuesto y resbaladizo.
Se afronta a continuación la sección más vertical del río. Durante las próximas dos horas las cuerdas se utilizarán constantemente, pues habrá que superar varias cascadas entrecortadas por pequeñas pozas y repisas, dificultades que han sido reequipadas recientemente buscando las líneas más acuáticas. Los numerosos árboles en las orillas permiten adaptar el recorrido al gusto de cada grupo. Un breve tramo horizontal anuncia la presencia de dos rápeles de 22 m enlazados por una reunión intermedia algo escasa, incómoda para más de una persona. Desde la siguiente dificultad se ve cómo el valle se abre; al fondo se reconoce la carretera por la que se ha accedido para dejar el coche de salida.
Ahora un pequeño rápel intermedio sirve de aproximación para un R28 que cierra la parte con más desnivel del descenso.
En ese punto el río cambia su verticalidad por un cauce más tumbado; la badina del último rápel desagua casi sin desnivel a un bosque de ribera: desde ahí hasta el final sólo queda ir perdiendo cota progresivamente para, aproximadamente en una hora, llegar al puente de madera sobre el que pasa la ruta “Camiño Ferradal”. Este es el sendero que recorría el valle del Soldón para bajar el mineral de varias explotaciones mineras que hubo en la zona. Siguiendo hacia la derecha, remontando el valle, se pasa frente a un secadero de castañas, se cruza un arroyo por otro puente de madera y se continúa en paralelo al río hasta un cruce señalizado. A la izquierda, se tarda aproximadamente 25´ de subida a la aldea de Paradapiñol; a la derecha, conduce a la Ferrería de Rugando en otros 25´. El camino de salida puede tener algo de maleza dependiendo de la época del año y el mantenimiento de la ruta.
Hay que recordar que es este un recorrido exigente en lo físico, sin posibilidades claras de escape y que en mojado se complica notablemente debido a lo resbaladizo del terreno; incluso el acceso a determinadas cabeceras presenta un añadido de esfuerzo y dificultad.
• PRECIO: 250€.
• HORARIO TOTAL APROXIMADO: 9-10h.
• APROXIMACIÓN
o Distancia:.
o Desnivel: .
o Tiempo Aproximado: .
• DESCENSO
o Distancia: 3000m.
o Desnivel: -570m.
o Tiempo Aproximado: 7-8h.
o Distancia: 5400m.
o Desnivel: +175/-160m.
o Tiempo Aproximado: 2h 30′.
• RÁPEL
o Número de Rápeles: 22.
o Rápel más largo: 40m.
• TOBOGANES: 0.
• SALTOS: 0.




